Es uno de los procesos migratorios más buscados del país, y también uno de los que más dudas genera: ¿qué documentos hacen falta?, ¿cuánto tarda?, ¿por dónde se empieza?
Qué es la ciudadanía por iure sanguinis
Iure sanguinis significa "derecho de sangre". Es el principio legal por el cual Italia reconoce como ciudadanos a los descendientes de italianos, siempre que se cumplan ciertas condiciones en la línea de descendencia. A diferencia de otros países, Italia no exige residencia ni exámenes: alcanza con demostrar el vínculo de sangre con un antepasado italiano dentro de los límites que marca la ley vigente.
Esto la convierte en una vía de acceso directa a la ciudadanía europea para millones de personas en Argentina, donde la inmigración italiana fue masiva entre fines del siglo XIX y mediados del XX.
Quién puede acceder (reforma 2025)
Con el Decreto-Ley 36/2025 (convertido luego en Ley 74/2025), la vía administrativa quedó limitada a dos generaciones:
- Hoy pueden acceder de forma directa: quienes tengan un padre, madre o abuelo/a nacido en Italia.
- Excepción por residencia: si tu padre o madre es ciudadano italiano pero no nació en Italia, igual podés acceder si ese padre o madre residió legalmente en Italia al menos 2 años continuos antes de que vos nacieras.
- Bisnietos, tataranietos y generaciones posteriores quedan fuera de la vía administrativa. Para esos casos, la única alternativa que queda abierta —por ahora— es la vía judicial, con resultado incierto porque el tema está en plena disputa constitucional.
- Fecha de corte: quienes ya habían presentado la solicitud, o tenían turno consular con la documentación lista antes del 27 de marzo de 2025 (23:59 hora de Roma), siguen bajo las reglas viejas, sin límite de generaciones.
- Sigue aplicando la regla histórica de que la cadena se corta si el antepasado italiano se naturalizó en otro país antes de que naciera el siguiente eslabón de la familia, y la reforma sumó un requisito adicional de "ciudadanía exclusiva" del antepasado transmisor al momento del hecho relevante.
- También sigue existiendo la particularidad en la línea materna: si el reconocimiento depende de una mujer y el nacimiento del hijo o hija fue antes del 1° de enero de 1948, no aplica la vía administrativa estándar y se requiere vía judicial.
Este es un tema legal en pleno movimiento: la Corte Constitucional italiana ya se pronunció más de una vez sobre la validez de estos límites, y hay proyectos de ley en debate que podrían modificar el panorama nuevamente. Por eso, más que nunca, conviene hacer un diagnóstico legal individual del caso antes de avanzar con documentación y gastos.
Requisitos y documentación paso a paso
El proceso consiste en reconstruir toda la cadena de nacimientos, matrimonios y, si corresponde, defunciones, desde el antepasado italiano hasta vos. En general, se necesita:
- Partida de nacimiento del antepasado italiano, emitida por el comune (municipio) de nacimiento en Italia.
- Partidas de nacimiento y matrimonio de cada eslabón de la cadena familiar, legalizadas, hasta llegar a la persona que solicita la ciudadanía.
- Partida de defunción de cada eslabón que ya falleció, legalizada, o DNI vigente si esa persona sigue con vida. Esto es necesario para completar la cadena de forma correcta ante las autoridades italianas.
- Certificado de no naturalización del antepasado italiano antes del nacimiento del siguiente descendiente (se tramita ante el Ministerio del Interior en Argentina).
- Sentencia de divorcio y/o adopción, certificada y legalizada, cuando alguno de esos hechos forme parte de la cadena familiar.
- Legalización y apostilla de La Haya, cuando corresponda. Para las partidas argentinas (nacimiento, matrimonio, defunción) generalmente no se exige apostilla, más allá de la legalización. La apostilla sí es necesaria en casos puntuales, como sentencias de divorcio o de adopción que formen parte de la cadena familiar.
- Traducción oficial al italiano de toda la documentación argentina, realizada por traductor público matriculado.
Cada partida debe estar actualizada (algunos consulados piden que no tengan más de 6 meses de emitidas) y sin errores ni discrepancias entre nombres, apellidos o fechas, ya que cualquier inconsistencia puede demorar o trabar el trámite.
Errores comunes que retrasan el trámite
- No verificar a tiempo si hubo naturalización del antepasado italiano (puede cortar la cadena y arruinar meses de trabajo).
- No confirmar si tu caso cae dentro de las dos generaciones habilitadas por la reforma de 2025 antes de avanzar, o no evaluar si aplica la excepción de residencia o si el caso queda fuera de la vía administrativa.
- Partidas con errores de tipeo en nombres o apellidos que no coinciden entre documentos.
- No apostillar sentencias de divorcio o adopción cuando corresponde, lo que invalida su uso en Italia.
- Subestimar los tiempos de espera en los consulados y no explorar vías alternativas cuando corresponde.
- Avanzar sin un análisis previo de la línea de descendencia, lo que puede llevar a juntar documentación de un antepasado que no habilita el trámite bajo las reglas actuales.
Cómo te ayudamos en KEMET
Con un marco legal que cambió en 2025 y que sigue en revisión judicial, el primer paso ya no es "juntar papeles" sino hacer un diagnóstico correcto de tu caso puntual. En KEMET empezamos por ahí: analizamos tu línea de descendencia con abogados matriculados para confirmar si sos elegible por la vía administrativa, si tu caso requiere una estrategia judicial, o si conviene esperar novedades legislativas. Luego te acompañamos en la gestión de partidas, apostillas y traducciones, con el respaldo de profesionales en Argentina e Italia.
Nota: la información de este artículo refleja el estado de la normativa al momento de su publicación. Por tratarse de una materia con fallos judiciales y proyectos de ley en curso, te recomendamos siempre confirmar tu situación particular con nuestro equipo antes de tomar decisiones.
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